Reflexión sobre el reto de sacar un proyecto adelante, dirigido a los emprendedores de siempre

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Reflexión sobre el reto de sacar un proyecto adelante, dirigido a los emprendedores de siempre

Son alarmantes las cifras actuales, las que nos hablan de miseria y de desesperación, las que nos piden resignación y al mismo tiempo lanzarnos al vacío. Porque apostar por un nuevo proyecto es eso: lanzarse de lleno a un nuevo horizonte sin saber qué te vas a encontrar.

Gracias a los distintos profesionales que hay en nuestro entorno, podemos asirnos con confianza, con la certeza de que las apuestas son seguras. Pero hoy, a fecha de hoy, a la seguridad yo me la encuentro templando.

Y es por eso que nos cuesta invertir nuestro pequeño capital en nuevos proyectos, y más si tenemos vistas a internacionalizarnos.

Por otra parte, también estamos “desilusionados” por la falta de apoyos gubernamentales que de alguna u otra forma, siempre han estado ahí. Pero ahora, si bien siguen ofreciéndose, las cuantías han disminuido y los requisitos para solicitarlos se han incrementado, y yo diría que en ocasiones exponencialmente.

Por ello, primero ya no podemos pensar que las ayudas y subvenciones de carácter público de capital a fondo perdido, son para proyectos que si funcionan bien y si no, también… porque ya de por sí, es un reto presentar toda la documentación en los plazos
que te indica la convocatoria del momento!

Segundo, si realmente queremos emprender en nuevos negocios y necesitamos financiación externa, debemos acogernos a otras fórmulas que cada vez más están en boca de todos.

Por una parte, tenemos a los maxiconocidos business angels. Yo conocí hace tiempo a algunos de ellos y créanme, su seriedad y profesionalidad ya es una buena lección a tener en cuenta. Pero ellos van a lo que van: rentabilidad a todo gas! Y eso nos puede perjudicar, si nuestra estrategia de negocio es ir posicionándonos en nuevos mercados de forma paulatina aprovechando la sinergia de otras líneas de producto, por ejemplo.

Por otra parte, también podemos apostar por los créditos con bajos costes financieros que nos ofrece el ICO -Instituto de Crédito Oficial-, los avales de la SGR -Sociedad de Garantía Reciproca-, o acogernos a otros soportes de entidades que apuestan por una sociedad más emprendedora: los apoyos que prestan las Cámaras de Comercio o los productos propios que ofertan muchas entidades financieras (si te interesa más información sobre este aspecto, seguro que tu entidad financiera puede ofrecerte algo).

Y por último, nos quedarían los maravillosos patrocinadores… que siempre estarán ahí pero que debemos saber buscar y engatusar!

Lo que está claro es que tenemos que seguir adelante, que nuestra ansia no nos va a dejar dormir hasta que veamos que nuestra ilusión se ha convertido en realidad. Porque seamos claros, hasta en épocas de crisis, a la ilusión no la podemos dejar atrás y quedarnos como medio aletargados. Nuestro corazón sigue palpitando y lo mejor es que cabeza-corazón empaticen para llegar a buen fin.

Por eso lo mejor, pienso, es definir lo mejor posible ese nuevo proyecto, y cuando ya estén bien atados todos los cabos, lanzarnos sin miedo ni piedad a conquistar nuestro pequeño universo de sueños realizables, con o sin ayudas.

¡Ánimo emprendedores de siempre!